¿Qué está pasando con Lime en España?

Los patinetes se están convirtiendo en la alternativa preferida de los usuarios para desplazarse por la ciudad y compañías como Lime han entrado con fuerza para liderar ese mercado.

El problema deriva de la falta de regulación general sobre los patinetes o scooters eléctricos, aún considerados como juguetes.

lime

Recientemente, el Ayuntamiento de Valencia ha ordenado la retirada de la circulación de los patinetes eléctricos gestionados por la empresa Lime. Esta situación viene provocada por el vacío legal que atañe a estas nuevas formas de movilidad urbana. En este caso, Lime no ha pedido permiso municipal para la ocupación de la vía pública. A ello se le suma las quejas de las empresas que gestionan las bicicletas públicas, por competencia desleal.

En otras ciudades españolas, como Madrid y Barcelona, los ayuntamientos están iniciando la regulación en el uso de este tipo de vehículos. Con ello pretenden determinar por dónde podrán circular y de qué manera podrán hacerlo.

​ACTUALIZACIÓN MADRID 04/12/2018:

 

El Ayuntamiento ha dado 72 horas a las empresas que operan con patinetes para que los retiren de las calles. De no hacerlo, será el propio consistorio el que los retire y los lleve al depósito. Esta decisión implica a las empresas VOI, Wind y Lime (en la capital hay 18 en total) y viene provocada por sus incumplimientos de la normativa de circulación y de la Ordenanza de Movilidad Sostenible.

En palabras del Ayuntamiento, "ninguna de las tres empresas había fijado en su app las zonas donde sus clientes pueden empezar y acabar los viajes", cuando ya se han establecido las zonas para circular: no se puede usar el patinete eléctrico en calles, espacios peatonales o grandes glorietas donde confluyan múltiples carriles y la velocidad máxima sea de 50 km/h.

Y no solo eso; Lime aún no ha entregado ninguna documentación electrónica regulativa en el plazo requerido, lo cual es un motivo más de expulsión ya que no colabora con el Ayuntamiento en el control de la ubicación de los patinetes eléctricos.

Aún así, la orden de retirada no es irrevocable: las tres empresas están aún a tiempo de solicitar la autorización si cumplen todos los requisitos. Con ello el Ayuntamiento pretende “asegurar un reparto equilibrado por la ciudad y evitar la saturación de zonas”, además de “garantizar las condiciones de seguridad vial y peatonal”.

actualización valencia 24/09/2018: El Ayuntamiento de Valencia procedió a retirar de las calles medio centenar de patinetes eléctricos e impuso a Lime una multa de 19.184 euros por ocupación del espacio público sin permiso. En consecuencia, la empresa americana desistió temporalmente de sacar los 400 patinetes que tenía previstos. 

Para el día de hoy, Lime tiene en su agenda una reunión con el concejal valenciano de espacio público, Carlos Galiana, para proponer el pago de una tasa de ocupación del espacio urbano similar a la que ya tienen las terrazas de los bares o los cajeros. Lime quiere abrir un diálogo en vistas al éxito que está cosechando en otras ciudades, europeas y americanas.

Defienden que "los patinetes son pequeños, sostenibles y limpios. Y si es un problema de espacio público, contribuye a reducir la ocupación, porque en muchos casos sustituyen al coche”.

¿Quién es Lime?

Se trata de una start-up californiana fundada en 2017 y que a día de hoy está valorada en más de 1.000 millones de dólares. Gracias a la inversión por parte de Uber y Alphabet, se ha posicionado como la gran multinacional de transporte especializado en distancias cortas.

Realizó su lanzamiento en San Francisco y desde entonces se ha ido expandiendo por otras ciudades. Su modus operandi ha sido similar al de Valencia: la compañía comenzó colocando scooters a lo largo de las aceras de América sin la aprobación del Gobierno. Desde entonces ya está presente en 70 ciudades del mundo.

En Europa debutaron el pasado mes de junio con Franckfurt y Zurich, pero su gran lanzamiento ha sido en la ciudad de las luces donde tendrá que hacerse hueco para competir con otros medios alternativos.

En Agosto han desembarcado en España, comenzando su andadura –no exenta de polémica por su circulación por las aceras-en la capital madrileña, Barcelona y Valencia.

¿Cómo funciona Lime?

Foto: Hipertextual

Lime posee una flota de patinetas eléctricas distribuida en diferentes puntos de la ciudad. Al igual que otras empresas de transporte compartido, gracias a su aplicación, la persona interesada puede localizar en un mapa dónde se encuentra el vehículo y, cuando esté cerca de él, pueden desbloquearlo para alquilarlo.

Con un solo impulso, se activará y estará listo para usarse. La app también nos dará información sobre el estado de la batería y la ubicación de bicicletas, también para compartir.

Estos scooters son de libre estacionamiento, por lo que, en el momento en que queremos dejar de usarlo, solo tenemos que dejarlo en la acera. Así, cualquier otro usuario puede a su vez, alquilarlo de nuevo. Por tanto: no hay un punto de recogida o de entrega (eso sí: hay que dejarlo dentro del área de servicio establecida por la compañía).

¿Cuánto cuesta alquilar un patinete en Lime?  

En el momento en que dejamos de usarlo, termina el alquiler del scooter.

Desbloquearlo nos costará 1€ por viaje y 0.15 céntimos por minuto. Los usuarios que no usen el móvil para realizar el pago podrán hacerlo también en efectivo.

¿Hay algún límite para usar Lime?   

El servicio prestado por los patinetes dejará de funcionar a partir de las 21 horas de cada día. A partir de esa hora, sus trabajadores –llamados juicers- se encargarán de recogerlos y recargarles la batería, para después (antes de las 5 de la mañana, cuando el servicio se reanuda) volver a colocarlos en puntos estratégicos de la cuidad.

A diferencia de otros servicios de coche o moto compartida, no es necesario tener un permiso de conducir. Con hacernos una simple cuenta con usuario y contraseña será suficiente.

Trabajar para Lime: la polémica también está servida  

Con el avance de su expansión, Lime se ha propuesto reclutar a trabajadores  por medio de campañas orquestadas en Facebook prometiendo un sueldo que podía alcanzar entre los 500 y los 1000 euros por semana, con horarios flexibles.

Pero lo cierto es que persiguen el modelo de contratación que hacen uso los repartidores de empresas como Glovo, Deliveroo u otras empresas digitales, basado en los falsos autónomos con los problemas de precariedad que ello conlleva.

¿Qué va a pasar a partir de ahora?

Aunque el uso de este nuevo medio de transporte ha tenido un éxito inmediato (sobre todo en los turistas), también ha acarreado una serie de problemas: el mayor de todos, la invasión del espacio en las aceras.

Lime en Valencia

Por ahora, el Ayuntamiento de Valencia no va a permitir a Lime ni a otras compañías similares que presten servicio en la cuidad. Mientras, se encuentran en proceso de publicar una ordenanza en la que se explicarán las condiciones en las que podrán operar, como la obtención de una licencia, el pago de una tasa y un seguro de responsabilidad en caso de accidente. Es de esperar que el lugar de circulación destinado a los patinetes sea el mismo que el de las bicicletas.

Lime en Barcelona

Por su parte, en Barcelona, la decisión es probable que siga los mismos derroteros. De hecho, hace poco que retiraron los modelos de la compañía WIND aludiendo a que solo está permitido el uso de estos vehículos si se trata de una actividad económica con un guía, pero no está permitido para un alquiler individual.

Sobre esta base se está planteando la creación de un impuesto específico para los servicios que presten este tipo de transportes.

Lime en Madrid

Madrid, por el momento, se encuentra en un limbo legal, con la vista puesta en que la situación se regule a partir de Septiembre.

A falta de definirlo mejor, el patinete eléctrico está considerado actualmente como un juguete por lo que, además de ser obligatorio el uso del casco, no pueden circular por la acera, sino por asfalto (más concretamente se quiere pasar al carril bici) debido a los problemas de seguridad que se han originado.

Los scooters tampoco tienen permitido el estacionamiento público. Dicho estacionamiento solo está reservado para vehículos de movilidad urbana del tipo C (bicis eléctricas y ciclomotores). Los de tipo A y B (que serían los patinetes), podrían hacerlo sobre la acera, pero únicamente bajo determinadas condiciones, que no llegan a especificarse del todo.

Para arrojar un poco de luz sobre este asunto, la Asociación de Usuarios de Vehículos de Movilidad Personal (AUVMP) –un grupo de usuarios de patinetes eléctricos- ha presentado un borrador en el que equiparan el patinete a una bicicleta en su velocidad, pero señalando que, en cambio, ocupa menos sitio en la vía y resulta más seguro.

Con este aval, en la nueva ordenanza se prevé que la circulación del patinete se limite a un número reducido de calles dentro de la ciudad. Por eso, las compañías de transporte compartido lo van a tener muy difícil para la explotación de sus negocios. 

Fuente: El País. Foto: Mònica Torres

Como usuarios, ¿cómo nos afecta Lime?  

Madrid, por el momento, se encuentra en un limbo legal, con la vista puesta en que la situación se regule a partir de Septiembre.

A nivel individual, el uso que podemos hacer de los servicios de empresas como Lime se reduce a la movilidad en distancias cortas (ya que para distancias mayores se usa el alquiler de motos o coches).

Bien es cierto que, ante el éxito que están teniendo estos patinetes eléctricos, el espacio peatonal se ha reducido y los viandantes se han visto expuestos a accidentes o colapsos en su camino. Por tanto, ante la creciente demanda, se hace evidente la necesidad de que estos vehículos circulen de forma separada para mayor fluidez y convivencia.

Mucha gente ve en el patinete eléctrico una alternativa más ecológica y barata que coger el coche pero, ¿realmente es rentable para los usuarios hacer uso del alquiler?

Para empezar, a través de la aplicación de Lime no se puede reservar ningún patinete por lo que, si no llegas rápido a alcanzarlo, es posible que alguien que estaba más cerca se lo lleve antes. 

Y por otro lado, el precio: si hacemos el cálculo, solo con desbloquear el scooter ya tenemos que pagar 1€ y, a 0.15 céntimos el minuto, para un viaje de 20 minutos nos costaría 4€ en total. En un viaje de metro llegamos a mucha más distancia pagando menos.

En vista a lo anterior, para moverte de forma sostenible la mejor alternativa es tener tu propio patinete eléctrico. 

Al ser plegable, no ocupa tanto sitio como una bicicleta y puedes llevártelo a cualquier parte. Y además, lo puedes recargar en casa a la hora que quieras.

Los patinetes eléctricos ya han dejado de ser el transporte del futuro. Son el transporte del presente y, en previsión a las restricciones a los coches por contaminación en las ciudades, es una inversión inteligente.

Consulta nuestra selección de los mejores patinetes para que no te quedes atrás!!

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